MicroCritic


Melancholia by Santi Pagés
octubre 7, 2011, 1:50 pm
Filed under: 2011, Catástrofe, Cine, Drama, Uncategorized

Con Melancholia, Lars Von Trier escarba una vez más en su obsesión con la locura y la relación entre géneros y construye un retablo brillante apuntalado sin pudor sobre dicotomías y opuestos, la mujer solar contra la mujer lunar, Claire y Justine, la una delgada, oscura, familiar, grave, la otra rebosante, rubia, demente, leve, que ejecutan una danza de la muerte, la misma que trazan las órbitas de la Tierra y el planeta Melancholia, de cuya colision el hombre es a la vez verdugo y vícitma, en una nueva oposicion entre el hombre adulto (Kiefer Sutherland), eficiente y racional, y su hijo, inocente y contemplativo ante esas fuerzas incomprensibles e imparables. Óleo de Van Eyck, lienzo de los Prerrafaelitas, nueva visita a El año pasado en Marienbad, oda al romanticismo wagneriano, Melancholia acude al espacio sideral no para ilustrar la aurora de una nueva humanidad como en 2001: Una odisea en el espacio o para intentar reconciliarnos con nuestra contingencia como en El arbol de la vida sino para abrazar la indiferencia cósmica y la fatalidad. Puede que Melancholia no sea más que un capricho manierista, pero lo cierto es que Von Trier ha creado una obra de belleza infrecuente y sublime.

Dr Zito.

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Dispongo de barcos by Santi Pagés
abril 18, 2011, 12:24 pm
Filed under: 2011, Cine, Comedia, Drama, Uncategorized

Rodada con un presupuesto virtualmente nulo, apoyándose sin disimulo en Lynch, especialmente el de Inland Empire y Cabeza Borradora, Juan Cavestany compone con Dispongo de barcos un sainete esquivo y hermético, un Luces de Bohemia casi postnuclear, por el que sus cuatro protagonistas deambulan confusos y desorientados, en un estado de estrés post traumático irreversible, empeñados en simulacros de normalidad que les ayuden a recomponer sus vidas tras una catástrofe que les unió antes de separarles en una explosión de mierda, que se reencuentran entre cafés con leche y raciones de porras, reconociéndose vagamente como almas descarnadas vagando por un limbo postindustrial y descompuesto, y que terminan llevando a cabo un robo cuya escena de planteamiento es una de las más hilarantes y pochas que se haya visto (“lo vamos viendo”). Pero no se confundan. Estas son una líneas que pretenden asir una película que es mucho más fragmentada y desconcertante, y que así debe permanecer porque es la única manera coherente de narrar esta realidad en la que ahora respiramos, los restos de aquel mundo donde se juzgaba “por lo que queremos ser y no por lo que somos”.

Dr Zito