MicroCritic


Hot Tub Time Machine
junio 2, 2010, 2:25 am
Filed under: 2010, Ciencia-ficción, Cine, Comedia

Siendo obra de los principales culpables de cosas como Sex Drive y Accepted que es, no está nada mal, pero como celebración de la inmadurez que se pretende, le falta el ingenio, la gracia y la credibilidad suficientes. Con un poco menos de lo ya muy visto y más de arrojo, inventiva y mala idea estaríamos ante la comedia más molona y libertina del año, en cambio, nos debemos conformar con una divertida pero desgastada parodia de los ritos y maneras de los 80’s y su cultura popular que acierta brillantemente en la caracterización de algún que otro personaje y alguna que otra coña y fracasa alarmantemente en la caracterización de algún que otro personaje (patético, por tópico e inútil, el del gordo adolescente, propio de la ya insulsa y gilipollas comedia nerd actual), alguna que otra coña y, sobre todo, en esos guiños forzados a Back to the Future (exceptuando a ese anecdótico pero genial Crispin Glover). El factor paradoja espacio-temporal es el pretexto para la andanada de chistes güarros, sin mayor relevancia, aparte del hecho de convertir a unos losers cuarentones en sus versiones adolescentes, o sea, literalmente, sin interactuar con estas, que tiene su aquél, con sus detalles de comedia de altura, pero en fin, que sí, que bien, la cosa funciona, aunque a medio gas, unas veces con perfecta fluidez, otras, ni siquiera arranca.

Sergio Colmenar



The Wolfman
mayo 30, 2010, 12:24 pm
Filed under: 2010, Cine, Fantástico, Gore, Terror

El corte final de esta enésima revisitación del mito del hombre lobo (o sea, distinto a un remake más del clásico de la Universal, The Wolf Man) editado recientemente en DVD y Blu-ray, incluye unos 15 minutos más que la versión estrenada en cines, que no tengo intención de ver, y es de casi un par de horas que abarcan todas las tendencias lobunas de la mejor Serie B fantaterrorífica, sin pretensiones (no vacila, ni languidece en el intento de inventar nada) y un sentido del espectáculo grato y anárquico (es, probablemente, la película de terror mainstream que más y mejor se enorgullece de su naturaleza puramente gore, que considera parte esencial de la puesta en escena y protagonista absoluta de la acción, explosiva y cuantiosa cuando irrumpe, lo que da una importancia, narrativa, no sólo lúdica, a la violencia mucho mayor de lo que cabía esperar). Supone también una ametralladora de referencias que le sirve de engrase continuo y fusila tanto a los clásicos de terror de la Universal como a los de la Hammer, Joe Dante y John Landis, sin olvidar por el camino algunos guiños pop (Jeckyll & Hyde, Jack el Destripador, Frankenstein…)  de agradecer en el retorno al libreto (de bolsillo) de ese siempre cachondo y astuto Andrew Kevin Walker, festín de elementos digerido con rapidez pero con chispa, casi obviando los aspectos dramáticos (romance, relación paterno-filial, etc…) para dar paso a una dinámica y estimulante película de sangre y tripas para amantes fieles y eternos de la Serie B espídica, concebida sin empachos ni excusas éticas de última hora. Sólo puro género.

Sergio Colmenar



The Informers
mayo 24, 2010, 3:53 pm
Filed under: 2008, Cine, Drama

Tales fueron las modificaciones y los recortes en el montaje final de The Informers que hasta los miembros más importantes del equipo acabaron por ponerse de acuerdo en darle de lado cuando su paupérrimo estreno comercial, y derecho no les faltaba. Como suele ocurrir con este tipo de proyectos atropellados, con necios en lugar de artistas tomando decisiones, los resultados desmerecen de lo que podía haber sido el invento, una adaptación de la novela homónima de la que el propio autor de ésta, Bret Easton Ellis, se hizo en parte cargo. Para empezar, al director Gregor Jordan ni se le nota (nada de esa narrativa musculosa de su debut, Two Hands, por ejemplo, aunque, en general, superior a sus dos anteriores películas, Buffalo Soldiers y Ned Kelly) y es un montaje que parte de descartes y escenas de transición (algo así de absurdo como hacer un teaser de 90 minutos), por lo que la garra y el cinismo hiriente característico de Ellis sólo se intuyen, nunca se palpan. El reparto cumple, eso sí, sobre todo Amber Heard, pero se echan en falta demasiadas cosas del inexistente montaje original, como el personaje del vampiro que había interpretado Brandon Routh o cierta correlación entre las pocas historias paralelas (arbitrariamente) narradas. Curiosa, después de todo, sin moralina y tal, que siempre se agradece, pero inconclusa y desangelada.

Sergio Colmenar



Out are the Lights
mayo 23, 2010, 8:23 am
Filed under: 1982, Literatura, Novela, Terror

En esta novela todo es muy delirante: snuff luciferino y comercializado en salas como ficción cinematográfica, gore desbocado, torturas grotescas hasta la risa, metalenguaje de andar por casa, una prota experta en artes marciales, una de las mejores escenas de suspense y terror duro que he leído en mi puta vida y, aún con todo, con su narración libre de monsergas casposas y de descripciones manidas e interminables, con su final con moraleja estilo tebeo de la EC, un resultado cojo y desigual, que no termina por decidirse en ser comedia oscura o puro terror de hachazos, o una combinación de ambas cosas, pero Richard Laymon es uno de mis héroes literarios de toda la vida, a pesar de sus deficiencias, realmente, parte de su encanto. Sin ser lo mejor de Laymon, un clásico de la literatura gore y exploitation contemporánea, hijo bastardo de películas enfermas de culto de los 70 como The Wizard of Gore y The Last House on Dead End Street, porque Laymon, ante todo, era un amante del cine de terror en su vertiente más comercial, sangrienta y escabrosa, y se nota.

Sergio Colmenar



Last Action Hero / Kiss Kiss Bang Bang
mayo 21, 2010, 8:55 pm
Filed under: 1993, 2005, Acción, Cine, Comedia, Fantástico, Thriller

Han pasado ya 17 años y no es casualidad que la única película que ha supuesto una reflexión directa y con autoridad del cine de acción comercial, Last Action Hero, remita a otra película de hace 5 años, Kiss Kiss Bang Bang, también la única que ha hecho lo propio pero cambiando ligeramente el enfoque hacia el pulp violento y socarrón y las buddy-movies chistosas. Ambas están escritas por Shane Black, el guionista de Hollywood mejor capacitado para la elaboración de clichés del a veces confusamente llamado “cine de género”, y ambas plantean, discurren y revalorizan los tejemanejes y elementos clásicos que hacen posible el cine de acción y el thriller. Son fuente inagotable de posibilidades brillantemente explotadas, cuyo engranaje autoparódico y autoreferencial facilita las virtudes más destacables y curtidas de sus respectivos capitanes (John McTiernan y el propio Black). Recordemos que Black es también autor del libreto de The Monster Squad, otro inteligente, revisionista y ameno ejemplo de cine analizándose y redescubriéndose así mismo, el cual entronca  muy bien con Last Action Hero (que, como The Monster Squad, es puro cine fantástico sobre el sueño de un infante enamorado de la cultura pop, no lo olvidemos)… Guías espirituales y formales del cine del que se nutren, con sus complejidades, pero sin ese proceso laberíntico que intenta desorientar al espectador para evitar un verdadero discurso, son, quizás, las mayores obras maestras cinematográficas de las últimas dos décadas que recuerdo por condición: sencillamente, emocionan y aleccionan; poseen el potencial y la coherencia precisos; elevan sus conceptos a la enésima potencia y deslumbran con diluvios de sentido de la maravilla.

Sergio Colmenar



The Mechanical Hand – Horse the Band
mayo 19, 2010, 1:46 am
Filed under: 2005, Hardcore, Música, Metal, Noise, Pop, Rock Progresivo

Se autodenominan Nintendocore (integran divertidos samplers de videoconsolas de 8 bits en un sonido noise, hardcore y metal de ultimísima generación), pero suenan a algo así como el postmetal industrial progresivo más abstracto y original de la galaxia. Horse the Band son teoría arribista del píxel, amigos del contexto críptico, el surrealismo y vete tú a saber qué más. Usan a personajes de la cultura pop (los de los videojuegos Megaman y Super Mario Bros 2, por ejemplo, sin desdeñar a otros del cine y el cómic) para construir una singular filosofía basada en extrañas alegorías y delirantes alter egos del alma máter del grupo, el frontman Nathan Winneke. Parece rebuscado, pero, en realidad, Horse the Band son un grupo culto, lúcido, personal y único, y este, su tercer álbum, The Mechanical Hand, continúa siendo el más redondo y el que mejor los define. El ritmo endiablado, el disparate, la frescura, la calidad y la impresionante cantidad de medios tiempos y tonos en un solo tema (de la melodía, la anímica naïf al desfogue ultraviolento) lo hace recomendable a oídos de cualquier melómano con gusto.

Sergio Colmenar



A nightmare on Elm Street
mayo 13, 2010, 5:32 am
Filed under: 2010, Cine, Terror

Un retroceso jurásico a los almibares del peor cine de terror conservador y aséptico, ese sin esencia, tono, sentido común u orientación; sin nada de nada, ni siquiera sangre. Timo flagrante y punible con un solo aspecto positivo: se autofulimina, casi conscientemente, al reconocerse un puro producto mercantil (remake interesado de un legendario clásico de culto) carente de entidad y propósitos de cualquier índole e incapaz de dañar la imagen de la original y sus secuelas (de las que me declaro fan incondicional de todas, inclusive de la genial Freddy vs. Jason). Un churrote absolutamente subnormal, tan insignificante que se cree riguroso (a así) en su pésimo y pomposo retrato de una adolescencia que no existe (los chavales se comportan como calzonazos de 50 tacos, pero sin cerebro y apenas aparecer en escena). Es también un corrupto desbarajuste que convierte una de las películas de terror más originales y perversas de todos los tiempos en una lacia, impersonal y aburrida nadería. De esta manera tan gilipollas, el animoso y documentado estudio del subconsciente como germen y materia prima del miedo y el horror de la original, queda aquí relegado a la más estricta bazofia convencional. La peor película que he visto en mucho tiempo, y creedme, devoro toneladas de ellas.                  

Sergio Colmenar