MicroCritic


Yo, Curtis Garland by Frunobulax
junio 18, 2010, 10:54 am
Filed under: 2010, Autobiografía, Editorial Morsa

Hago un alto en el camino en mi glosario de bolsilibros, para hacer acuse de la lectura de la fantástica autobiografía de uno de los papás del asunto, uno de los autores más prolíficos y más queridos de la historia del pulp español y las novelitas de kiosko. Amena, tierna, llena de emoción y nostalgia y a ratos apasionante, aunque con ese estilo directo, con las florituras justas y una prosa correctísima y diáfana como el refranero, la historia de Juan Gallardo Muñoz se inicia en 1929, y atraviesa una infancia de padres ausentes y criado por su abuelito entre Madrid y Barcelona, salpicada de recuerdos difusos pero impermeables de bombardeos, guerras y desbarajustes políticos, hasta desembocar en nuestros días, tristes para el autor (y todo lector), tanto por el zeitgeist (terrorismo, crisis integral… y debacle absoluto de esa literatura popular escrita con cariño que tantas bocas dio de comer),  como por el marcadísimo fallecimiento de su esposa, Terenchi, tras 56 años de convivencia a tres bandas: Juan, Curtis y Teresa. Curtis Garland fue periodista cinematográfico precoz y actor de teatro, conoció a docenas de artistas, tuvo una hija, fue meridianamente feliz junto a su esposa. Y sobre todo escribió y escribe. Más de 2000 novelitas pop de toda clase. Escribió lo que no está escrito. Escribió lo que el resto hipamos.

Frunobulax

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2 comentarios so far
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Quería añadir alguna cosa más, y como carezco de capacidad de síntesis lo haré aquí, porque si me paso de líneas me pegan.

Quería decir sobre todo que la introducción de Javier Pérez de Andújar es soberbia, maravillosa, y si alguien quiere se la paso, que la tengo escaneada. Y que la portada es fea de cojones, como una Moleskine con una pegata amorfa (se agradece no obstante, si esto repercute en el recorte de precio y maximiza los beneficios de los autores), pero que esa fealdad obtrusa (en mi opinión, claro), casi obscena al lado de cualquiera de las portadas de los cientos de bolsilibros de Curtis, se compensa con las ilustraciones de José Antonio Troya, que aunque confieso que me parecen absolutamente innecesarias, sí que son muy bonitas y simbólicas, y añaden pausas dramáticas entre un epígrafe y el siguiente.

Ah, y al final también hay algunas fotos de la infancia y juventud de Juan Gallardo, que me recuerda mazo a un José Luis López Vázquez en la Semana de Gijón.

Y aprovecho para añadir otra chorrada gratuita: el libro me lo he leído entero esta mañana de pie, en la cola del INEM. Y me ha entusiasmado, no sé si se nota.

Comentario por Frunobulax

Lo terrible de este libro, porque lo transforma en un suplicio de Tántalo, es que parece un esqueleto, un cañamazo para unas memorias que podrían ser inmensas. Pero no se las podemos pedir a Garland, que es un hombre de cien páginas de pura imaginación, no de ochocientas de puros recuerdos

Comentario por C. Rancio




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