A primera vista podría parecer que la calculada e implacable venganza que narra I saw the devil conformaría junto con la trilogía de Park Chan-Wook un subgénero propio dentro del thriller coreano. Pero eso no haría justicia a esta brutal, oscura y contundente película de Kim Jee-Woon, porque si en aquellas el saldo de cuentas era un ejercicio cruel pero hermoso y justo, en I saw the devil la venganza es una suma de etapas de ferocidad creciente y desbordada, ambientada en una Corea retratada como un país de psicópatas y asesinos en serie, y que pese a ser deseada por estar dirigida contra un enemigo inhumano va haciéndose más incomoda en cada vuelta de tuerca, convirtiéndose en insufrible en los momentos mas atroces, enroscándose, prolongándose como aconsejan que deben llevarse a cabo las buenas torturas. Así es como estilo y trama se combinan perfectamente en esta fábula sobre el alcance del Mal y lo que deja a su paso cuando nos arrastra, rodada por Kim Jee-Woon con una caligrafía maestra, casi barroca, que va enhebrando set pieces de las de arrancar el aliento (las escenas del taxi y la de la mansión del canibal) hasta su conclusión, un plano azul y desgarrador que nos grita un y ahora, qué.
Dr Zito
Puede que “InFAMOUS” sea solamente un sandbox que tuvo la mala suerte de coincidir demasiado próximo a “Prototype”, lo que ha relegado su funcionalidad y fama a un segundo plano; pero se puede decir que es un videojuego que ha sabido captar el zeitgeist de su tiempo de una manera como es poco habitual en este medio: aquí se da cita esa ciudad destruída y abandonada como la New Orleans post-Katrina, de sus cenizas surge un héroe cuya popularidad resalta en la apropiación de un artista urbano con aprobado oficial, mientras tanto, la desconfianza se adueña de una ciudadanía que ve como los medios generan propaganda – en una vertiente tan gruesa como las distopías de Verhoeven, aunque desde luego mucho menos divertidas – y los movimientos pidiendo el cambio se corrompen ante la incapacidad para hacer un frente común. Aunque el atractivo de las decisiones morales del jugador es tan simplista y poco atractivo como para repetir un modelo de enfrentamiento con el villano similar a “The night Gwen Stacy died”, Cole no es nuestro amigable vecino Spiderman, sino un héroe taciturno y cínico, el héroe de una sociedad que ya no cree en los héroes.
Henrique Lage
Basada en la novela homónima de Dorothy B Hughes y con el bello título hispano de Persecución en la noche, Ride the pink horse es un noir de los buenos que ha sido injustamente olvidado desde su estreno allá por 1947. Ese olvido es injusto porque estamos ante un mecanismo perfecto de cine negro, perteneciente a ese subgénero de noir fronterizos como Touch of Evil y filmado con un nervio y una originalidad sorprendentes, lleno de recursos y con una galería de mujeres fatales y villanos de los que no se olvidan. Todo comienza cuando Gagin, un exsoldado interpretado por Robert Montgomery, que además también dirige, llega a un pueblito de México buscando a un hombre, Frank Hugo, que pronto sabremos poderoso, codicioso y al margen de la ley. Lo que viene después es una persecución, en una dirección, después en otra, que va estrechándose alrededor de Gagin mientras este va exhudando la amargura que le ha dejado la guerra, el sacrificio mal recompensado, la miseria y el abuso de los poderosos antes de encontrar solaz en los pobres y en los sin techo como él mismo. Una pequeña joya para tiempos caniculares como estos.
Dr Zito






