Desde que la espichó el chiquitín del bigote, los quioscos españoles, como sabemos, se fueron llenando tímidamente, poco a poco, de literatura erótica de todo tipo. Las novelitas “de a duro” de este género, escritas con seudónimos nuevos por los mismos de siempre, son un pastiche de romanticismo, intriga y humor (en realidad, como las de todos los demás géneros) salpicado de ardientes pero recatados revolcones. Otro patrón destacable en todas ellas, es que sus mujeres protagonistas eran chicas liberadas, jóvenes, que hacían enloquecer al macho, y sin complejos a la hora de irse a la cama con el primer mindundi. En el caso que nos ocupa, Carrie Norton es directamente una señorita puta que ejerce en una zona exclusiva y sofisticada de Nueva York. Pero tiene tan mala suerte, que viene a enamorarse de un mozo que también ejerce de puto, de nombre Robert Bikini. Ambos se dan placer mutuamente sin cobrarse, y pronto se confiesan su mutuo amor, así como su oscura profesión. Por el camino, Carrie se enamorará de otro galán, el intelectual y sensible artista Lloyd Ward, que aunque es muy guapo y atento, resultará demasiado materialista para Carrie, que se jubilará, podrida de pasta, a los 21 años, y montará un sex-shop junto a Bob.
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Chester Meredith es el alias de Stanis Mulas, autor de pulp de terror italiano. Un trepidante viaje al corazón de Transilvania. Un profesor de Historia y experto en vampiros, llamado casualmente Chester Meredith. Un grupo de apoderados afines a la Universidad de Des Moines, Iowa, que invierten un dineral en la expedición, que tiene como objetivo real localizar la verdadera tumba de Drácula y acabar con su vida definitivamente, puesto que Vlad Tepès sigue atemorizando a la población 500 años después de su muerte. Acompañan a Meredith dos de sus ayudantes, una hermosa rubia hija de uno de los financieros y un joven estudiante. El rumano Florian Radescu, otra eminencia en vampirismo, iba a encabezar las investigaciones, pero aparece empalado justo el día anterior a la partida. Una vez en Rumanía, su nuevo guía será Rora Kormenji, ex-ayudante y ex-amante de Radescu. La historia está muy bien documentada, y repleta de detalles sobre la verdadera historia de Drácula. El ambiente que crea el autor es sorprendente, misterioso y envolvente. Aunque durante toda la historia asistimos a un hexágono amoroso, empalagoso y pretendidamente erótico, que entorpece bastante la trama, es todo bastante entretenido. Leedla, doy mi permiso.
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