La hiperactiva “Dead Leaves” es un mediometraje de Production I.G. que ya adelantaba algunos logros que, su director Hiroyuki Imaishi, pondría en práctica en su magistral serie “Tengen Toppa Gurren Lagann”: aquí están los personajes inocentes que arrancan desarropados en medio del desierto para terminar enfrentándose a entidades cósmicas, el exceso de secundarios y la acción over the top como camino para la épica y el sentido del humor escatológico. Ambas son dos obras cargadas de adrenalina y testosterona, pero mientras el carácter episódico de “Gurren Lagann” permitía respirar al espectador, “Dead Leaves” son cincuenta minutos sin descanso. Su diseño anguloso y dinámico, un imposible cruce entre Jamie Hewlett y Mike Mignola, se una al ágil ritmo de otro clásico del mismo año: “Mind Game” de Masaaki Yuasa, una doble sesión sobre la síntesis y el desenfreno. Gainax retomaría algunas ideas en su también celebérrima “FLCL” pero con intenciones más metafóricas. “Dead Leaves” te mantiene pegado al asiento mientras vomita imágenes, one liners y acción en una continua escalada que no parece tener fin más que en una abstracción psicodélica.
Henrique Lage




