MicroCritic


From Paris with love by Sergio Colmenar
abril 26, 2010, 8:35 pm
Archivado en: 2010, Acción, Cine, Comedia, Thriller

Para el espectador de cine medio borreguil de hoy, es menester tachar de cine demodé humildes propuestas de género y elogiar mediocridades de coste henchido y con dudoso prestigio técnico-artístico en el aburrido panorama actual del cine mainstream biempensante. Si Pierre Morel, directorazo galo donde los haya, sigue tanteando el cine de acción machorro, desaforado y comercial con la solvencia, la mala leche, la versatilidad y la falta de pudor que le caracteriza es porque aborrece la homogeneidad de ese banal refinamiento hollywoodiense para las masas. En su tercera película, la vuelve a clavar: peli de colegas que se vanagloria de su carácter revisionista para con la buddy-movie y el cine de acción de los 80 y 90, verbigracia Lethal Weapon, 48 Hrs. o The Last Boy Scout, al tiempo que va incluso más lejos (humor racista y xenófobo a punta pala, violencia acrobática del palo hongkonés y lavado de cara al icono yanqui que más lo necesitaba: sensacional y autoparódico Travolta) y desmiente que en un continente europeo no podemos ser igual o más agresivos y tan macarras con las armas y los terroristas (¡y el perico!) que los americanos. En los 80, principios de los 90, ya tendríamos noticias de una necesaria y obligada secuela. Una joya.

Sergio Colmenar



Edge of Darkness by Sergio Colmenar
abril 14, 2010, 2:51 pm
Archivado en: 2010, Cine, Drama, Thriller

Viendo este brutal thriller, tan seco y doloroso como un codazo en el ojo, creo necesario ennoblecer la imagen de Martin Campbell, su director, comparándolo con los grandes de la televisión y el cine de los 70 y 80 que andaban (y andan, los que quedan) obsesionados con la serie negra y el folletín pulposo como William Friedkin, John Frankenheimer y Michael Mann. Campbell, como estos, presume de rango, veteranía y voluntad de hierro. Por eso, cuando leo u oigo que Edge of Darkness carece de impronta, me entra cagalera. Basada libremente en una vieja serie de TV inglesa del propio Campbell, Edge… invierte las constantes del cine de vendettas personales, mostrando al clásico antihéroe perseguido por sus fantasmas y con los cojones cuadrados más interesado en esclarecer la verdad del entuerto que en volar cabezas, aunque también; esto sin resultar reaccionaria ni fácil, pero tampoco sutil o marica. Visceral, de una violencia hiperrealista y excesiva, anticorporativista, casi mística y tan inteligente y al grano que asusta, Edge… se disfruta no tanto por el mcguffin conspiranoico implicado en grandes segundas lecturas como por la maravillosa caracterización de Mel Gibson, dueño del todo.

Sergio Colmenar




Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.