Park Chan-Woon regresa tras la incomprendida I’m a Cyborg, y lo hace explorando de nuevo las relaciones malsanas, la culpa, la necesidad, la dependencia de aquellos que nos hacen daño, como ya hacía en su Trilogía de la Venganza, pero esta vez utilizando el vampirismo como metáfora de aproximación, y dentro de unos parametros costumbristas, como tambien ocurria en Let the right one in. Park nos ofrece ríos de humor negro, negrísimo, (en contraste con la gravedad de Ferrara en The Addiction), múltiples momentos de sexualidad tórrida, en la línea de Oshima o de La Venganza es Mía de Imamura, y sangre, mucha sangre, que se convierte en la moneda de intercambio en la relación enferma, dañina y pasional entre un sacerdote atormentado por su vampirización y una joven cenicienta encantada de convertirse en la encarnación del mal. El conjunto, pausado y crepuscular, destila un romanticismo post-romántico, de ese que se construye sobre la constatación de la realidad, y culmina con un plano final de los más bellos y emocionantes que hayan podido verse en una sala en mucho tiempo.
Dr Zito
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Me ha dejado bastante ilusionado. Yo con Old-Bloy y JSA, que fueron las primeras que ví, encumbré a este tipo a los altares y luego, tras ver Mr. Vengeanze, se me fue desinflando poco a poco. A ver que tal.
Comment por EL gótico Octubre 26, 2009 @ 1:33 am