
Se me ocurren diversas maneras de empezar esta microcrítica. Podría empezar hablando de la maravillosa voz de Linnea Jönsson, más cercana a la de las líderes de aquellas grandes bandas de pop coral femenino de los 60, que a las del pop independiente actual. Podría luego seguir con la inocencia, sencillez y espontaneidad que desprende su primer disco. Podría decir que incluso parecen un producto de marketing debido a la perfección con la que acometen ese pop, tan fácil e infantil a priori, pero que no siempre es fácilmente asimilable en un primer acercamiento. Podría tal vez afirmar que parecen salidas de un catálogo de H&M debido a su insultante juventud y primaveral aspecto. Y, sin duda, acabaría diciendo que, In Our Space Hero Suits, es uno de los mejores discos de Pop que he escuchado recientemente. Y, sobretodo, es que son tan guapas…
Milgrom
Los muy neoyorkinos The Virgins van a conquistar el mundo. Ya telonearon desde bien pronto a gigantes como Sonc Youth o Patti Smith. Después firmaron con una major como Atlantis. Y ahora, con su primer y homónimo álbum en las estanterías de coolhunters y pinchadiscos de clubs estilosos, se han lanzado definitivamente a la tarea. Pero no se equivoquen. The Virgins no venden (sólo) humo como aquellos nefandos Maroon 5. Su indie-funk electrónico es comercial, pero lo es en el mejor de los sentidos: sus melodías son pegadizas, infecciosas, eclécticas y ultrabailables -remiten a los Talking Head, los Rolling Stones de finales de los 70 y los pasajes más sosegados de The Strokes- y sus letras glosan los encuentros sensuales y proezas a la luz de los focos que a todos nos gustaría protagonizar antes de que la resaca nos atrape. Hasta parece que asumen su propia levedad y falta de pretensiones con un álbum que dura poco más de treinta minutos. Mainstream para las élites, sí. Pero del de la mejor calidad, oigan.
Dr Zito
Precedidos por una larga lista de remixes para grandes nombres – Klaxons, New Young Pony Club, Tiga- y un par de estupendos singles, el megahit Kelly y Strangers, Van She se habían construido pasito a pasito su propio hype, ayudados también por su pertenencia a la efervescente escena del electrorrock australiano – Cut Copy, The Presets, Ladyhawke o Grafton Primary. La llegada de su primer álbum nos revela que este cuarteto de polluelos de las antípodas debería haberse quedado detrás de la mesa de mezclas. Porque aparte de los cortes ya publicados con anterioridad, V es un disco con más relleno que un wonderbrá. Un disco que despliega todos los tics propios de su estilo -un vocalista doliente, letras hipersexualizadas, sintetizadores omnipresentes- pero que lo hace siguiendo formula, tras formula, tras formula, dando como resultado un álbum anodino y olvidable, pero sobre todo aburrido. Y eso no se lo debemos perdonar a nadie.
Dr Zito
El retorno de Almodóvar es el retorno al cine personalísimo y visualmente arrebatador de su autor. Al peso de los actores, inconmensurables en su mayoría, pese a lo accesorio de su rol en ocasiones (¿tiene algún sentido el personaje de Blanca Portillo?). El retorno a un manejo de referentes cinematográficos de una destreza tal que deberís hacer palidecer a cualquier otro director nacional. Pero Los Abrazos Rotos es también una película alambicada, horadada por pasadizos inacabados y disgresiones que no conducen a ninguna parte. Lo que podría haber sido la desoladora búsqueda de una mujer perdida en el pasado, una especie de Cesarea Tinarejo del celuloide, queda reducido en unas escenas fugaces y brillantes, eso sí, que en su conjunto no alcanzan a significar demasiado pese a sus certeros apuntes sobre la ficción, la mentira femenina y sobre cómo el deseo masculino se construye sobre ellas. Y aunque la película zozobre en su tramo último y concluya con un final que debería haber sido otro, el decimoséptimo Almodóvar es un torrente de hermosas imágenes que además de múltiples reflexiones y emociones ofrece un magnifico repaso al pasado reciente de este país y al de su propio autor.
Dr Zito






