
Elton John perdido en la carretera de baldosas amarillas, Freddie Mercury en una rapsodia de falsa bohemia. Así es Axl Rose y así ha sido siempre. El One Man Army que es la formación actual de los Guns se ha lanzado cuesta abajo hacia la delgada linea que separa lo sublime de lo ridículo. Todo en este disco es grandilocuente, extremo, epatante,y sobretodo generoso en momentos kitsch. Y es que el tiempo discurre en otro continuo para Rose, más centrado en mostrar lo genial que hay en su cabeza, que en preocuparse de la actualidad sonora de los tiempos que corren. Y así hay que entender Chinese Democracy: como una obra fuera de su espacio-tiempo pero no por ello atemporal, disfrutando del viaje a la mente del genial sociópata en su esquizofrenia egomaníaca de eterno fan del exceso, víctima de su (des)esperado regreso al retrofuturo musical
Milgrom



