Una de las películas del año. Vapuleada por las distribuidoras, vilipendiada y malentendida por decenas de críticos wannabe, “Before the devils knows…” es el canto del cisne del decano Lumet y un lobo con piel de cordero. Un film de apariencia canónica noir, sobre atracos, dinero y tullidos morales que, como ‘La Noche es Nuestra’ de James Gray, acaba despojándose de todo los elementos genéricos para mostrar su verdadera esencia, la de una tragedia griega, la de un drama familiar tan demoledor como una patada en el estómago, un drama protagonizado por un padre (Albert Finney) que espera a que su mujer está casi muerta para decirle “te quiero”, por una mujer trofeo (Marisa Tomei, impresionante), por un hermano babyface (Ethan Hawke, increíblemente verosímil como loser), y un hermano mayor, el monstruo supremo (Phillip Seymour Hoffman, colosal). Todos ellos reptan por una atmosfera que se va haciendo irrespirable por momentos, por un cenagal de secretos, traiciones, mentiras y silencios. Porque el mal está por todas partes. Unos se aprovechan de él. El resto sólo acaba destruyéndose.
Dr Zito
4 comentarios por mucho
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[...] que los nuevos cachorros descubren a Sidney Lumet con ‘Before the Devil Knows…’, urge deshacer esa impresión errónea que muchos han extraído de su último trabajo: Lumet [...]
Pingback por Deathtrap « MicroCritic Julio 29, 2008 @ 2:09 amEn su momento la vi (ay los downloads)
comentario por did Agosto 14, 2008 @ 1:38 pmy no me cerro,
no se, no la entendi,
ahora entiendo perfectamente:
traicion y miseria humana.
La voy a ver de nuevo.
Me alegra que la haya mirado con otros ojos.
comentario por Dr Zito Agosto 16, 2008 @ 11:19 pm[...] Before the Devil knows you are dead: Que se la llegara a criticar porque su título no reflejaba bien su contenido, un título que además fue mal traducido en castellano (la traducción correcta sería “Antes de que el diablo lo sepa, estás muerto”), denota la profunda incomprensión con la que se recibió a esta lección de cine y pulso a cargo del vetusto Lumet. Lo que se prometía en un principio como cine negro canónico, con todos sus elementos necesarios (un golpe millonario, una femme fatale, una traición) se revelaba a mitad del metraje como una tragedia griega, como un asfixiante melodrama familiar lubricado con pólvora y mentiras, que llega a hacer extremadamente incómodo su visionado y que hizo sentirse estafado al espectador sin dobleces. [...]
Pingback por Elogio de la sutileza (y II) « El gabinete del Dr Zito Enero 10, 2009 @ 10:23 pm