Un típico pueblecito norteamericano trata de hacer frente a la amenaza de unos murciélagos mutantes con ganas de comer carne humana. El sheriff de la ciudad y una especialista en quirópteros tratarán de acabar con tan peliaguda amenaza…
Cuando la serie B se disfraza de superproducción cargamos contra ella por su temerario descaro. “Mucho ruido y pocas nueces” o “para este viaje no hacían falta tantas alforjas” se suele decir. A veces con más mala leche de la necesaria. Cuando uno se enfrenta a ‘Bats’ no puede evitar sentir una innegable simpatía por un producto que nunca intenta ocultar lo que es: una clásica y perfectamente ensamblada peli de monstruos con aroma, tacto y presencia de la serie B más clásica y necesaria. La que sólo busca ofrecer ochenta minutos de entretenimiento pseudo-terrorífico.
‘Bats’ es una película ejemplar en cuanto a ritmo y diversión (con el apetitoso extra de estar protagonizada por Dina Meyer), que va al grano y no reniega de ni uno sólo de los tópicos de las pelís de género, los cuales integra en la historia con una fluidez y un sentido del humor entrañables. Serie B, sin complejos para gente sin complejos capaz de disfrutar de una buena carnicería de murciélagos carnívoros.
Como curiosidad añadir que el guión es de John Logan, luego popular gracias a los libretos para ‘Gladiator’ o ‘The Aviator’. Y encima sale Lou Diamond Phillips…
Spector
Una vez más, nos encontramos con otra propuesta fallida en el cine de terror patrio. Isidro Ortiz, en las labores de dirección, junto con Hernán Migoya, Alejandro Hernandez y Jose Gamo y el propio Ortiz al guión, se muestran incapaces de, al alimón, contar una historia. Un guión fallido cuya base argumental, donde reside el elemento terrorífico, está demasiado rebuscada y se antoja gratuita, como buscando epatar con una idea sorprendente, pero que no deja de ser artificiosa e inverosímil en su planteamiento. La excusa del personaje principal, aquejado de una enfermedad que le impide la exposición al sol e interpretado por un hiperventilado Junio Valverde, es prácticamente irrelevante para la trama de la película, al igual que la figura del padre ausente, fallida en su voluntad de generar tensión dramática. De igual modo, el supuestamente sorprendente giro final, es previsible y, cuanto menos, imbécil. En resumen, una pelicula avergonzante y vergonzosa en una gran parte de su metraje, que no sabe si jugar con las convenciones del terror, el slasher, el thriller rural o la comedia; y, donde la aportación dramática de los personajes aparece de manera gratuíta.
Milgrom
Que el post-rock es un estilo que peca de clichés es algo sabido por todos. En algunas canciones poco inspiradas del género la atmósfera onírica se diluye en paisajes poco concretos. El superar esto no reside en una cuestión de barroquismo, sino de continua genialidad, pues el artista que trabaja con la sencillez ha de estar siempre al máximo, so pena de convertir su obra en mera anécdota para pasar el rato. The Samuel Jackson Five saben esto y deciden trascender el post-rock, sin la necesidad de introducir miles de intrumentos o sabores. Aquí la clave es no rellenar ni un minuto del disco. La premisa es que para preparar el crescendo post-rockero no es necesario el tedio; esos fragmentos son y han de ser igual de intensos que las explosiones. Ellos mismos parodian (con amor pues gustan de ella como placer mundano) la monotonía post-rockera y en su myspace se puede encontrar alguna grabación en directo de post-rock del montón. Sin desmerecer a los geniales GY!BE, Explosions in the sky o God is an astronaut, si tuviera que llevarme al exilio un disco del palo sería éste sin lugar a dudas.
Portrait
Indisimulada relectura de ‘Risky Business’ acorde a los nuevos tiempos, ‘The Girl Next Door’ le debe quizás demasiado al film de Paul Brickman. Si su referente triunfaba escapando a su corsé de película universitaria, imprimiéndole apuntes de existencialismo y angst adolescentes mediante una calculada tensión, ésta también lo hace, aunque de un modo menos incisivo, algo aleatorio incluso. Si en 1983 era Rebecca De Mornay quien turbaba la organizada agenda del imberbe protagonista, aquí lo hace la turgente Elisha Cuthbert. ¿Remake encubierto? ¿Reivindicación necesaria? En cualquier caso la mala recepción que obtuvo, fruto de ciertos prejuicios firmemente anclados, acentúa el paralelismo con ‘Risky Business’, quedando ambas como rarezas con cierto toque atemporal… pese a la inevitable representación de una época y un lugar que ofrecen; pero la prueba definitiva que la emparenta a ‘Risky Business’ está en la escena donde el protagonista descubre a su nueva vecina, así como en esas ensoñaciones catastróficas que le asaltan constantemente. Y un último y definitivo paralelismo: su tono cómico salpicado con apuntes más o menos dramáticos, aunque aquí estos palidecen frente al fino cinismo que recorría la película de Brickman.
Mario Vírico







