Primer disco de esta banda galesa de Cardiff, de 7 miembros: 5 chicas y 2 chicos que se autodenominan entre ellos, al ramoniano estilo, como Los Campesinos! (ha de sonarles curioso el castellano para elegir tan poco glamuroso nombre, sin duda) y que ha supuesto, para mi persona, una revitalización de mis valores pop que ya creía olvidados. Seguramente el grupo ni tan siquiera llegue a ser un hype de temporada, pero la maravillosa conjunción en barroca instrumentalización de teclados, guitarras, xilófonos, voces masculinas y femeninas y, lo que es más importante en un grupo pop, melodías tatareables e infecciosas que se instalan en tu cabeza y que te dan ganas de salir al campo, quedarte en pelotas y sentir la hierba cosquillear tu cuerpo mientras te dejas caer rodando.
Buen chute del gozo de vivir nos traen ésta vez los islandeses Sigur Ros. Tras muchos discos explorando las posibilidades emocionales de los crescendos postrockeros y los pasajes minimalistas hipnóticos, lo que nos ofrecen en éste album son temas hechos con el ritmo de los latidos del corazón cuando se está fluyendo con la vida. Melodías y estructuras mucho más concretas, que harán más fácil la escucha para aquellos que buscan canciones y no estados de conciencia. La portada es casi la mejor manera de describir el disco; gente joven llena de energía corriendo desnudos por los campos de Islandia. ¿Se han preguntado alguna vez cómo han de ser esos veranos de sol infinito? Escuchen este disco, y lo comprenderán.
Portrait





