Es posible que el director Miguel Martí, apóstol de un modelo de comedia adolescente española sin alma e increíblemente desnortado, haya querido aprovechar el buen momento de forma que está viviendo el fantástico en nuestro país para dar un giro hacia el slasher (supuestamente) cachondo. ‘Sexykiller’ tendrá la suficiente energía visual como para hacer ruido en el momento de su estreno (si nadie lo evita, el próximo 3 de octubre), pero ningún espectador debería confundir su propuesta con las de directores como Nacho Vigalondo o Javier Gutiérrez: lejos de articular una voz propia a través de los referentes que maneja, Martí apuesta por la acumulación, el exceso mal entendido, la referencia equivocada (no ya gratuita: equivocada) y una serie de recursos narrativos supuestamente rompedores para ir articulando una de las comedias menos graciosas que este microcrítico recuerda. Ni el carisma de algunos cameos acreditados logra hacer medianamente simpático este intento de pervertir las bases del género de psychokillers, elaborado por alguien que no sólo no las comprende, sino que incluso podría parecer que le son ajenas. El resultado final se parece bastante (en el fondo, no en la forma) al corto que rodaría el alumno gamberro de primero de Comunicación Audiovisual: en suma, el nuevo fantástico español podría haber encontrado a su Amenábar.
Noel Burgundy
Steven Spielberg se inspira en el clásico de H.G Wells para desplegar todo su potencial narrativo en la película que mejor ejemplifica su arrollador sentido del espectáculo; coloca la cámara a la altura del espectador, la visualización enfatiza la sobrecogedora presencia de los trípodes y nos emplaza en el centro emocional de una familia desestructurada, siendo Ray Ferrier (Tom Cruise) el personaje en torno al cual progresa la acción supervivencialista y moral motivada por la amenaza de seres de otro mundo que han convertido la vida cotidiana en un infierno al que tendrá que enfrentarse para proteger a su hija pequeña. Aunque imperfecta, esta joya infravalorada conjuga la formidable secuencia de acción y suspense con la mirada íntima del humano que se sabe perdido en el mundo post 11-S, y en el que la familia parece ser el último refugio. Olvídense de la serie B y la sci-fi. ‘War of the worlds’, en realidad, es cine de autor.
José A. Peig






