Judas Priest, iconos del tachuelismo metalero, sabían que por edad pocas cosas les quedaban por hacer. Una de ellas era aprovechar el, otrora inmenso, legado vocal de Rob Halford y desarrollar una obra a la altura de su talento realizando una Metal Opera basada en la vida de Michel de Nostradamus. El asunto es que, aunque la idea no sea especialmente original, ya que proyectos como Avantasia o los Keeper of the Seven Keys de Helloween, ya ahondaron en la fusión de Heavy y Opera; sí que tiene la suficiente enjundia para poder dar a luz un proyecto épico, controvertido y digno. El resultado es, sin embargo, un disco irregular, que se acerca más a la sinfonía mal entendida, al tópico de intro de teclados y/o guitarras acústicas que preceden al tema principal que quiere ser épico pero cuya estructura hace gala de un quiero y no puedo. Las estructuras musicales de los temas están cercanos a la opereta bufa, con remedos melódicos que pretenden recordar a ciertas armonías de Verdi, Mozart o Wagner, pero con resutados sonrojantes.




