Su portada, reducido aunque representativo mural ochentero, no engaña. El quinto trabajo del proyecto francés se aleja del tipo de electrónica de sus antecesores y construye algo así como la banda sonora que acompañaría los desamores de Molly Ringwald; una Molly Ringwald emocionalmente frágil. El uso solemne de los sintetizadores analógicos, las guitarras saturadas de efectos (el delicioso shoegaze), el AOR agridulce de determinados momentos y un intenso viso fantasmal se cohesionan para dar luz a una fascinante opereta eighties, que bien podría acompañarse de un cómic naïf teñido de tonos pastel y agresiones fluorescentes. Ya saben, al modo de esas fotonovelas teen frívolas y moralistas. ‘Saturdays=Youth’ es tan heterogéneo en resultados como honesto en su título. A través de sonidos felices y coloristas crea un pequeño universo paralelo: unos 80´s alternativos, despojados de plástico e ingenuidad, donde Molly Ringwald sostiene trémula una hoja de afeitar sobre su arteria.
Mario Vírico
Una demostración más de la ideología como algo sumamente ambiguo cuando se tiene tan claro: ‘The Evil That Men Do’ dirigida por J. Lee Thompson puede parecer, a su manera, un Novecento de espíritu Bé. La cinta, tal y como señala Jesús Palacios en Goremanía, es una cinta de zombies revestida con una coartada de acción y con una dirección que podría pasar por la del mejor Michael Winner. Joseph Mahler compone un villano de altura y Theresa Saldana salta con bastante gracia de la Lenora de la odisea pugilística de Martin Scorsese a la latina atrapada de ésta. En cuanto a Bronson, se trata de una de las variantes más ricas de su arquetipo: un asesino en serie que aparece como desubicado y que termina iniciando, casi sin querer, una revolución, que hará sonreir a los fans generales de Lucio Fulci y demostrará que la contextualización ideológica del western, verdadero género si acaso podemos hablar de eso en Bronson, es un error para público y críticos. En esa línea del oeste está la escena del bar, en la que se reproduce en clave salvaje el esquema clásico del cowboy extranjero entrando al Saloon y salvando a la dama de los abusos de un necio, y en la que se relee el duelo de pistolas en clave de humor fálico. Todo un clásico.
Alvy Singer





